miércoles, 26 de junio de 2013

Uñas negras

Ahora que hay que lucir pies con las chanclas veraniegas nos damos cuenta que tenemos varias uñas negras. Las uñas de los pies se ponen de este color cuando los dedos rozan de forma continua contra la parte delantera de la zapatilla, lo que suele ocurrir de forma más acusada en los descensos, de ahí que los corredores de montaña sean los más vulnerables a esta afección. Cuando este roce o presión se alarga en el tiempo, se produce bajo la uña el típico hematoma. La diferencia es que debajo de la uña la sangre se acumula y el hematoma no se deshace al mismo ritmo que en otros lugares, por lo que se produce cierta molestia, cuando no dolor. El siguiente paso será, con toda probabilidad, perder la uña, lo que acarreará más problemas si no acudimos a un podólogo. Éste, por regla general, procederá a agujerear nuestra uña, de forma que la sangre acumulada se libere. Una vez realizado este proceso, se desinfecta y venda el dedo para que se recupere totalmente.

En cualquier caso, para poder evitar este problema lo primero es concienciarse del calzado que debemos usar. Éste no debe ser demasiado apretado, pero tampoco demasiado holgado, ya que esto nos provocaría otro tipo de problemática. En el caso concreto de corredores de montaña, estas zapatillas suelen venir con una protección delantera más rígida, por lo que el golpeo de los dedos con esta zona del calzado suele ser más traumática. Si a esto le añadimos que en los descensos los dedos sufren más, podemos asegurar que es un problema que alguna vez en su carrera afectará a prácticamente todo corredor. Este problema se puede solucionar protegiendo nuestros pies con unos buenos calcetines; estos nos deben proporcionar un acolchado extra en la zona delantera, que haga que nuestros dedos vayan más protegidos. En el caso de carreras de larga distancia, es normal que los calcetines vayan perdiendo sus propiedades con el paso de los kilómetros, por lo que no es mala opción cambiárselos en el transcurso de la prueba al menos una vez y, a poder ser, antes de descensos acusados.

Asimismo, debemos llevar a cabo una cuidadosa higiene y cuidado de los pies en general y las uñas en particular. Estas deben recortarse a menudo, ya que cuanto más largas sean más probabilidades hay que rocen contra el calzado. Eso sí, tampoco hay que recortarlas demasiado. Además debemos limpiarlas cuidadosamente después de cada entreno, especialmente si éste ha sido en condiciones húmedas, con barro, agua o nieve. Adaptado de carreraspormontana.com
Pulisa

viernes, 14 de junio de 2013

Ultratrail 7 playas

Hola compañeros de Nocturnis; me pedís que os de la crónica de mi primera ultra, las 7 playas, y no se cómo empezar a contaros... Diremos que ha sido una experiencia que a pesar del esfuerzo y sufrimiento volvería a repetir sin duda. Todo empezó temprano en casa, con los nervios, prisas y dudas del día de la carrera; riñonera o mochila, calcetines cortos o largos (por la arena)..., típico de novato, supongo. Una vez aclaradas las dudas me desplacé a San Fernando, lugar donde voy a diario a trabajar, pero esta vez era a correr mi primera ultra. Os aseguro que el trayecto fue totalmente diferente. Una vez allí, en la explanada de La Magdalena, ya se veía el ambiente de carrera, los corredores calentando, el arco de meta... y también tronaba la música. Como casi siempre, salí el último y comencé tranquilo por los senderos de las marismas y Caño Carrascón, que todo ha que decirlo, me crié allí. En ese tramo hasta el puerto de Gallineras nada que destacar, para calentar y rodar suavemente. Desde Gallineras hasta El Cerro de Los Mártires, un pequeño repecho, aunque nada comparado con las cuestas de Vejer, y desde allí hasta Camposoto de nuevo un llaneo suavecito. Una vez en la playa de Camposoto nos dividieron entre los del recorrido largo y los que solo hacían el recorrido corto. Yo me dirigí hacia los que haríamos 50 km, con viento de poniente fresco dirección hacia Torregorda y atravesando toda la zona militar, la verdad un gustazo correr por allí todo tranquilo. Ya en Torregorda encontramos avituallamiento con agua fresca y fruta, para enseguida continuar hacia Cádiz. Este trayecto voy muy relajado y disfrutando del paisaje, mientras el viento de poniente me iba refrescando. Ya en Cádiz, en el Pirulí, se encontraba el primer puesto de control junto con otro avituallamiento, donde estaba nuestro amigo Javi el bombero. Eran las 11 de la mañana más o menos y el km 21.

En ese punto emprendo vuelta dirección Torregorda nuevamente y luego hasta la playa de Camposoto. Todo ese largo trayecto lo hago muy tranquilo y regulando, palabra que se me quedó grabada por los consejos de mis compañeros nocturnis. Ya llevo unos 30 km pero aun faltaba llegar hasta la Punta del Boquerón, frente al castillo de Sancti Petri y dar la vuelta para regresar a San Fernando. En ese punto se empezó la cosa a complicar, al ser imposible correr debido a la pendiente del terreno y la arena suelta, por lo que me lo tomé con tranquilidad para disfrutar del camino. Esa decisión me hizo perder más o menos 30 minutos, pero no me importó. Allí pude saludar a mis amigos del Club de windsurf y algunos conocidos. En las ruinas de la Batería de Urrutia se encontraba el siguiente control y punto de avituallamiento. Desde ahí comienza una zona de pequeños senderos por los que vuelvo a correr de nuevo y luego termino llegando al asfalto, para ya coger por el carril bici desde playa hasta Gallineras, y desde allí a la meta, en La Magdalena. Este último tramo se hizo pesado debido al calor ya reinante y el cansancio acumulado, pero como dije al principio..., ¡una experiencia para repetir! Ya en meta me esperaba mi hermana, con mi niño, y pude disfrutar de un merecido descanso y una cerveza bien fría. Aproveché para saludar al resto de participantes y orgulloso por haber llevado la camiseta del lobo estepario hasta el final. Prueba superada.
Nachowind

martes, 4 de junio de 2013

Más Peñalara




Qué ganas tenemos..., otra Ultra pa la saca...
Ppnz

domingo, 2 de junio de 2013

Próxima parada: Peñalara

Tras un fin de semana de estreno, donde casi toda la plantilla de nocturnis hemos cambiado los neumáticos gastados por unos nuevos y flamantes, retomamos el entreno para cubrir nuevos objetivos. El próximo reto es el Gran Trail Peñalara, en Navacerrada (Madrid) donde acudirán los más osados, pues todas las recomendaciones dicen que no es conveniente realizar dos ultras seguidas en tan corto espacio de tiempo. No obstante, como sabemos que no van a cambiar de opinión, les dejamos este video para que les sirva de motivación, o para ir abriendo el apetito; quien sabe? Desde aquí les deseamos mucha suerte y un buen mes de entrenamiento para llegar a la cita con las fuerzas renovadas. Ánimo nocturnis.


Pulisa

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ultra Trail da Serra de São Mamede

Allí donde Viriato le dio la del pulpo a los romanos durante una pila de años, allí donde las legiones descubrieron eso de que correr es de cobardes, allí en las sierras lusitanas estuvimos los Nocturnis el sábado a las cero horas, dispuestos a otra gesta más de nuestro prestigioso Club. Fueron 100 kms de cuestas, senderos, veredas, piedras, ríos y fango. Pensábamos que la carrera era un poco más dura que la de Ronda, pero… ¡cuan equivocados estábamos! Los desniveles, las subidas y bajadas continuas sin llaneo por medio, el terreno, los obstáculos, los vadeos de los ríos…, en fin, una dificultad detrás de otra. Íbamos algo confiados: mediados de mayo, primavera, camisetas fresquitas, mallas cortas, gorritas para el sol… Pero la previsión iba de mal en peor. Ya en el coche agua y más agua, y cuando llegamos un nuevo enemigo, el viento helado.

Primeras impresiones: buena acogida portuguesa, el estadio fácil de encontrar, recogida de dorsales rápida, bolsa del corredor con camiseta conmemorativa talla perfecta, menos la de Pulisa XXL, para no perder la costumbre. Buen alojamiento y cena típica con Pernil do porco (cerdo) y cerveza Sagres, muy rica por cierto. El partido del Real Madrid, regular.

Salida: Ambientazo, un frío de muerte, muchos paisanos. Doce de la noche portuguesa, una de la mañana española, cielo cerrado, oscuridad total.

Carrera: Los primeros 30 km de arte, bueno de helarte, que viento más cortante. Sube, sube, sube hasta el punto más alto del recorrido en las antenas del cerro. En la cima no se podía aguantar cinco minutos parado sin sufrir una tiritera. Pensamos que ya había pasado los peor de la carrera, ja…ja…ja… La bajada posterior de vértigo y sin pilas en los frontales, no había “de eso mismo” para cambiarlas sin congelarte. Comienza a amanecer y se nos muestra un precioso paisaje portugués: ríos, vegetación abundante, flores, helechos de más de un metro de altura a ambos lados de las estrechas veredas, pantanos, pueblos medievales, castillos, conventos; todo un lujo de recorrido. Durante el camino: organización, señalización y avituallamientos perfectos, con líquidos, dulces, salados, energéticos, y además; embutidos, quesos, filetitos, pizzas… ¡que no falte de ná! Un diez.

Los nocturnis salimos en un pelotón durante los primeros kilómetros, pero en las primeras pendientes de calidad Romorgo y Bombero deciden andar. Mucho frío. Nos mojamos los pies en los primeros ríos. Pulisa, Lolo y Ppnz continúan juntos hasta el km 60. Subida apoteósica a las murallas de Malvao por la calzada romana. Antes nos mojamos los pies otra vez. Mucho frío. Tras un reponedor caldito, o dos calditos y diez cachos de carne de membrillo de Pulisa, éste decide regular un poco y tomarse los avituallamientos con más tranquilidad. Otro río, nos mojamos los pies, que fríoooo. De pronto el cielo negro, truenos lejanos y comienza la granizada del siglo, granizos como garbanzos, parecía que nos tiraban encima un camión de grava, o que los honderos baleares que habitualmente acompañaban a las legiones romanas atacaban a los guerreros lusitanos a pedradas.
La carrera había puesto a cada uno en su sitio, nos acompañaban a ratos unos portugueses que corrían a pelo como en verano y un grupo de Pretorianos de Tomares marcando el paso y dignificando la envidiada coraza. Durante todo el recorrido salto de obstáculos, muros de piedras, vallas, cancelas, cuerdas de escalada, una gimkhana a mala leche. A pocos kms de la meta una escalera interminable en bajada (300 escalones) hace que los cuadriceps den hasta “bocaos”. Por último los 5 kms finales un martirio: carretera y pista sin dirección determinada, carriles de suburbio urbano feísimos, vadeo de caños de agua sucia y basura, lo que tenía que haber evitado la organización pues deslucía una carrera impecable. Por fin el estadio y la meta. Vuelta a las pista interminable. Brazos arriba y medallón de corcho como trofeo. Esperamos a los compis que sabíamos que llegaban seguro un poco más tarde, y el merecido descanso (algunos echando la cabezada sentado en el suelo).

Sensaciones: Frío, recorrido precioso, organización perfecta y sobre todo mucho más dura de lo esperado. Todos los NOCTURNIS llegamos bien, enteros y fuertes como era de esperar: un equipo de élite.  

Ppnz

domingo, 12 de mayo de 2013

Soy un maltratador

Lo reconozco, soy un verdadero maltratador. Durante años he maltratado a mis sucesivas parejas. He sido muy duro con ellas y las he sometido a  continuas palizas. Las he pisoteado, ahogado, apretado... Pero ahora pienso en ellas y me arrepiento profundamente, siempre me trataron bien. Solo he recibido  satisfacciones, pero yo, vil asesino, he descargado mis frustraciones sobre ellas, he descargado mi peso sobre ellas infinitas veces,  sobre ellas me he aligerado, pero lo peor es que he sentido placer al hacerlo. Además soy un desagradecido, no he sabido valorar los buenos ratos que me han hecho pasar, les he respondido a golpes, y al final, cuando han perdido su juventud, cuando su deterioro físico por el maltrato se ha hecho evidente, las he arrumbado en  un profundo garaje a pudrirse, y las he sustituido  por una pareja más joven.

Pero…, esta última compañera de viaje ha sido diferente, no sé como ha podido pasar, sólo sé que ha sucedido, me ha conquistado, las miro y  reconozco lo malvado que he sido durante años. Sobre ellas he cometido las mayores atrocidades, pero soy duro y no puedo volverme atrás,  no se le puede dar la vuelta al tiempo. Sé que en el fondo todas han disfrutado, pues no han hecho más que cumplir con su destino, me han acompañado a todas partes sin protestar, jamás se han quejado ni me han hecho daño alguno, y oportunidades han tenido; tantos kms con ellas y jamás me  han provocado una rozadura. Sé que están orgullosas de haberme servido porque saben que les he exigido al máximo y les he sacado todo el rendimiento posible.

Ahora, al ver mi última pareja de Trabuco, tantos recuerdos vienen a la cabeza... Esas montañas de la Sierra de Cádiz en Bandoleros, esas pistas interminables de los 101 de Ronda, esas carreras por los caminos sevillanos, y sobre todo...,  la nieve y los pueblos de los Alpes en la CCC.

Sólo puedo decirte gracias, pero  tengo que guardarte en el  arcón de las zapatillas olvidadas. Tengo que cambiarte por otras  nuevas, porque al  final has dejado que mi dedo gordo salga fuera. Pero estas últimas Trabuco siempre tendrán un lugar en mi corazón y como homenaje les daré una última paliza en Sao Mamede. Sólo puedo prometerte que a las próximas les haré más daño si cabe, porque aunque sea un sentimental siempre seré un maltratador de babuchas de carreras por montaña.

Ppnz

jueves, 2 de mayo de 2013

Mi primera experiencia cientunera

Ahora en mayo se va a cumplir el X aniversario de mi primera participación en los 101 Km. de Ronda. Sigo manteniendo lo recuerdos de la experiencia vivida. A pesar de haberme informado sobre la prueba, cometí errores de novato que luego en posteriores ediciones pude corregir.

Venia de realizar mis primeros dos maratones el año anterior, como no me fue mal la experiencia, subí el listón y probé intentar superar la distancia de los 100 Km, tomándomelo como un reto personal. Fue un día de mucho calor, algo parecido a lo del año pasado, colándose una masa de aire cálido que hizo que el termómetro se disparara desde muy pronto. Al llegar al tramo entre las 2 y 4 de la tarde el campo ardía como si fuera un infierno. Para colmo no llevaba portabidón y mi hidratación consistió en beber en cada avituallamiento (+/- cada 5 Km): primer error. Tampoco comía, pasando los avituallamientos uno tras otro sin apenas probar bocado: segundo error. Por si no fueran suficientes errores corría y trotaba sin apenas parar: cuarto error. Así, cuando dejaba Torrealhámique e iba camino de Setenil me empezaron a entrar calambres en las piernas y para colmo nos metieron una cuesta muy larga y sin sombra donde cobijarte (el recorrido era distinto a los últimos que se vienen realizando). Cuando llegué a Setenil me entró una “pájara” gorda que me obligó a tumbarme durante un buen tiempo, calculo que sobre cerca de media hora o más, y encima la fatiga me impedía comer algo sólido. Durante ese tiempo me veía más tiempo fuera que dentro de la prueba. Poco a poco me reincorpore, probé bocado a pequeñas porciones y me fui recuperando. Con todo y con ello en más o menos una hora llegué en Setenil.

Pude continuar, pero ya no podía ni tan siquiera trotar; se me montaba cualquier músculo de las piernas, así que tocaba sufrir. A partir de ahí todo a patita sin saber hasta dónde podía llegar y poder concluir la prueba. Al caer la noche, la luna llena nos iluminaba el camino y en algunos tramos no hubo ni necesidad de usar el frontal. A partir del Cuartel el camino era en sentido inverso al actual, es decir dirección Benaoján hasta Montejaque, luego la Ermita y para Ronda. Recuerdo que había una Verbena en Montejaque. Se oía perfectamente una orquesta muy marchosa, pero el físico no estaba para mucha fiesta, así que me la pasé de largo. Me habían hablado de la dureza de subir hasta la ermita, pero pasé sin darme cuenta, más por cansancio que por otra cosa y deseando llegar a Ronda que la tenía a la vista pero nunca parecía llegar. Finalmente pude concluir efectuando un tiempo de 17,30 h,  con muchos contraluces: por un lado feliz, por la gesta conseguida y subidón de autoestima; por otro, muy fatigado y con la sensación que no tener muy seguro si iba a volver a repetir. Pero ya estaba infectado del virus cientunero y vinieron cuatro ediciones más en años posteriores.

P.D. Valga esta crónica para aquellos que nos visitan y vayan a realizar por vez primera la edición de este año de los 101 Km de Ronda. Espero que no cometan los mismos errores.

Perico